sábado, 4 de diciembre de 2010

Analisis de lectura: Un Manifiesto para el Encuentro Educativo


CENTRO DE INVESTIGACIONES EDUCATIVAS
UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
Un Manifiesto para el Encuentro Educativo

Presentamos un conjunto de ideas y aforismos que expresan nuestra posición ética y pedagógica, para con el país, de nosotros, investigadores del TEBAS. Invitamos a leerla, a reflexionar y a participar en su profundización y divulgación, a la espera de que se convierta, para todos en:
Un Manifiesto para el Encuentro Educativo

Para comenzar, declaramos que estamos convencidos de que vivimos en un país pleno de
posibilidades, donde no hay lugar para la inacción, la pasividad y la indiferencia.

Queremos resaltar nuestra trayectoria docente, en la que estamos, por la que hemos pasado y en la que seguimos, asumiendo nuestras equivocaciones y logros, con la misma intensidad de sus formas bellas, que han dejado su fruto ciudadano.
Tenemos la convicción de que estamos sumergidos en la incertidumbre e integrados a un mundo y a una naturaleza que impone participar, decir y hacer, construir lo que somos, para entregarlo en mejores condiciones a nuestros herederos.

Nos declaramos investigadores, exploradores y creadores, poetas y caminantes libertarios, activistas democráticos de la frescura y de la pasión por la paz y la convivencia ciudadana.
Convocamos a la tarea formativa común, arropada por la concertación y la reconciliación, con la ayuda y el apoyo imprescindible de todos, para construir un ambiente y contexto integrador que
encamine nuestros esfuerzos conjuntos. Debemos enraizar la cultura de la participación.

Afirmamos que la cohesión social depende de los valores solidarios, implícitos en las normas y métodos de organización. El mero orden impuesto no garantiza el sentido de las prácticas sociales, ni su permanencia.
Deben honrarse de hecho valores tales como cooperación, colaboración, participación, cultivo y
respeto de la diversidad, contra el autoritarismo, el individualismo, la competencia y la caridad.
Defendemos la cohesión social, que estima la percepción y acción consecuente con la necesidad del grupo, como un logro de la participación y la solidaridad para la permanencia de la familia, la comunidad y la Nación.

Detectamos que el alumbramiento real de los proyectos comunitarios constituye el símbolo que mueve a la actividad social; integra los valores, los ideales, pero también los sueños y las expectativas del grupo.
Avizoramos el surgimiento de un nuevo tipo de trabajo: el trabajo creativo y colaborativo, producto de la reciprocidad entre las personas y con el entorno, donde nuevos recursos, instrumentos y herramientas cambiarán rápidamente su naturaleza y funcionalidad. El esfuerzo físico, como sinónimo principal del trabajo, se acompañará con esfuerzos diferentes, también sensibles y obligados al reconocimiento, que suscitarán otros espacios y expresiones de conflicto.

Estamos convencidos de que todo lo que dañe o agote a la naturaleza, nos dañará y agotará a nosotros mismos.
Admitimos que el derecho a la propiedad tiene carácter simbólico, aunque el precio que se le
atribuye es consecuencia de juegos de mercado; pero también es consecuencia del trabajo y el ejercicio creador, transferible por herencia e historia a quienes forjen trascendencia por los bienes, el recuerdo y el afecto. Este valor debe estar rigurosamente establecido, debe ser respetado y delimitado de manera que no atente contra la cohesión, solidaridad y confianza social.

Certificamos que Educar es formar y provocar que cada quien se dé forma, en interacción con los otros.
Formar no es adoctrinar, sino dejar que los Valores (con mayúscula) se vayan aposentando, como el sedimento en los ríos, y se vayan arraigando en sus participantes, estudiantes, maestros y profesores, madres y padres, en la Nación entera.

Afirmamos que la orientación y los métodos de interacción educativa, de praxis cognoscente y dialógica son los más apropiados para esta raigambre valórica, porque los valores no se enseñan, sino que se decantan como constituyentes de la vida personal y cotidiana.
Concebimos la pertinencia social del aprendizaje como dimensión de aplicabilidad del saber adquirido, construido, reposado. Que el saber sea útil para la persona. Que le ayude a
resolver problemas, que le permita vivir mejor y con dignidad. Eso, tanto en sentido individual como en sentido grupal, social, comunitario y, también, de construcción de país.

Confiamos en el disenso y en la discusión como fórmula de crecimiento y desarrollo cognitivo. Los grandes inventos, las grandes obras, han surgido paulatinamente de la confrontación de ideas y teorías divergentes. Para ello, hay que saber reflexionar y discurrir, con la firme convicción de la necesidad del respeto a la disidencia.
Consideramos que la siguiente declaración de valores resulta prioritaria para la consolidación de un país en maceración.

LA DIGNIDAD:
entendida como posesión de sí mismo y del actuar consiguiente, como sujeto de empresas y acometidas, de su propio proyecto de vida colocado al servicio y a la construcción de su comunidad, familia y nación. Es decir, es entendida como enaltecimiento y centralización en la persona y en la sociedad que se construye como empresa común, donde el sujeto, preñado de potencialidades, las afianza al servicio de la edificación de su comunidad, de su familia, de la nación. Es decir, conoce sus derechos y dispone del espacio y los recursos para ejercerlos, mientras se fortalece como persona. El asistencialismo y la caridad violentan la dignidad.

LA PARTICIPACIÓN:
comprometida como ejecutoria y práctica de la dignidad, donde constituye propósito y sustancia
de lo ético, dado que incluye la toma de decisiones, el trabajo, la producción y la creación, el disfrute de lo tenido, producido y creado, sobre lo cual se erige cualquier actividad grupal, de la índole que sea.
El mesianismo y el paternalismo prescinden de la participación.

LA COMUNICACIÓN:
proyectada como interacción dialógica, reflexión individual y comunitaria para la convivencia esencial, donde se resuelven las situaciones conflictivas y los disensos, se propicia la dignidad y la vida en construcción grupal, se incluye el reconocimiento del otro, como alteridad personal que aporta y discute para lograr, si no el consenso, los acuerdos. La descalificación y el autoritarismo intimidan a la comunicación.
LO DIGITAL: comprendido como algo más que una tecnología (TIC); surge como un valor, como un gran referente con maneras de comunicar, enseñar y aprender. Se revela como espacio que crea y propicia situaciones vivenciales, que impactan a las personas y provocan sentimientos y afectos novedosos, por diferentes. En este marco virtual y creativo, de interacción personal, emerge una ética de la virtualidad en la que se maceran nuevas formas de valoración. El miedo, la inequidad y la desconfianza coartan lo digital.

LA SOLIDARIDAD:
percibida como significación de grupo, preocupación y apoyo a la condición del otro, amor y expresión de la ineludible pertenencia, identificación con el imaginario cultural que cohesiona a la familia y a la comunidad, con quien se comparte valores y empresas.
La indiferencia y el individualismo egoísta hostigan a la solidaridad.
LA DIVERSIDAD: interpretada como investigación, reflexión y comprensión del país, de la comunidad y de la propia familia como una convergencia de pluralidades en cultura, carácter y procedencia; esa comprensión traducida en acciones de convivencia y respeto es el soporte de la dignidad y la solidaridad. La hegemonía, el fanatismo y el monopolio niegan la diversidad.

EL TRABAJO: concebido como interacción entre las personas y con el entorno, para la producción de los recursos necesarios, lo cual ennoblece a la comunidad, le permite contemplarse como contribuyente al desarrollo nacional y grupal, así como enaltece la dignidad de cada persona, lo cual promueve la cooperación equitativa desde la diversidad. La corrupción, la avaricia y la negligencia socavan el trabajo honrado.
LA PROPIEDAD: admitida como la relación que se tiene con las cosas, tangibles o no, con el derecho a usarlas, disfrutarlas, enajenarlas o venderlas con las limitaciones o beneficios que se derivan de los valores aquí enunciados.
La codicia y la arbitrariedad atentan contra la propiedad.

LA NATURALEZA: asumida como continuidad del ser humano, que constituye el hábitat donde él convive como parte del conjunto de los sistemas ecológicos, de los cuales es usuario y custodio, para la producción y el disfrute. La pretensión de dominarla, la contaminación, el hacinamiento y el abandono destruyen la continuidad con la naturaleza.
LA SALUD: preservada como condición integral de todo el cuerpo humano – físico y espiritual – que le permite a la persona participar y permanecer en el conjunto social y disfrutar de las enormes riquezas de la propia vida y la naturaleza. La ignorancia y la miseria atentan contra la salud física y espiritual, contra ese cuerpo que es un todo.

LA CREATIVIDAD: considerada como valor y facultad constitutiva del ser humano, inherente a sus formas de relacionarse consigo mismo y con los otros, así como a la manera de expresar esa relación en símbolos y acciones divergentes. Esta creatividad se asocia a la INNOVACIÓN consiguiente, en la búsqueda de mejoras, ideas, herramientas para la solución de problemas.
LA EDUCACIÓN: definida como construcción de sí mismo, de todos y de cada uno, de los saberes, competencias y destrezas, necesarias para un desempeño digno en la vida social, personal, familiar, comunitaria, donde se forma la persona preñada de valores para la preservación, la solidaridad, la comunicación y la participación, en la producción de los recursos culturales y económicos, en los proyectos de vida y de comunidad, para los sueños y el disfrute. La educación es la mejor forma de concertación y gobierno.

Proponemos: conceptuar a VENEZUELA como un PAIS EN CONSTRUCCION, emprender un CAMBIO EDUCATIVO para esa Venezuela en construcción y apoyar la INTERACCIÓN CONSTRUCTIVA EN LAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS, para generar ese cambio educativo.
Esta Construcción del país reconoce la emergencia de valores como los antes mencionados, en transformación, en “maceración”, que deben integrarse, expresarse en acciones en lo cultural, lo económico y lo político.
La complejidad de valores en “maceración” demanda una actitud, una metodología flexible, adecuada a esta condición resaltante de transición y provisionalidad.
Ciertamente, hay que aprender de culturas diversas, pero la resultante debe tener la originalidad necesaria para servir a esta compleja maceración que somos como país.
Dicho todo lo anterior La actitud y la metodología de esta propuesta se apoya en la democracia profunda y participativa que incorpora a toda la población en dignidad; es decir, sin subordinar su proceder, voto o comunicación a la presión del poder político, a la seducción asistencial o el encantamiento propagandístico y mediático.
Esa metodología debe cultivarse ejerciéndola en los ambientes de aprendizaje y en las instituciones y organizaciones gremiales, sociales, políticas, productivas y culturales.
Es necesario organizarse para producir, crear y resolver en lugar de organizarse para pedir, rogar o mendigar los derechos ciudadanos.

Ante la propuesta del CAMBIO EDUCATIVO para la Venezuela en construcción, entendemos que esta innovación implica la transformación de las relaciones interpersonales, la necesidad del reconocimiento del disenso y la diversidad como factores de crecimiento cognitivo y desarrollo de competencias productivas. Se propone evitar la agresión discriminatoria contra la diversidad, la mengua de la participación, la descontextualización y universalismo pretencioso de contenidos propuestos.

La práctica, las maneras y modos como se desarrolle la interacción social en esos ambientes de aprendizaje son a la vez contenidos éticos, formativos, que habrán de repetirse en la vida cotidiana.
De manera que si esos ambientes, lejos de ser democráticos y participativos, son verticales, autoritarios, lo que se replicará de ellos en la calle será de condición similar.
Un contexto de aprendizaje supone momentos y condiciones centradas en la persona y en el grupo que aprende, donde progresivamente se revierte la concepción de sitio obligado y de horario cumplido, para dar paso a la motivación y el interés contagioso, que ahora se presenta cada vez más inmediato, con la instalación de lo digital como un valor. Lo digital permite la aparición de nuevas formas de socialización y la apropiación de sistemas comunicativos diferentes y en espacios virtuales variados.

Por estas rutas de valores y propósitos debe ir la búsqueda de estudiantes, investigadores, profesores, maestros, padres, madres, empleados, obreros y directivos. Muy dura y difícil tarea inseparable del destino del país y su construcción. Finalmente, para proponer LA INTERACCIÓN CONSTRUCTIVA EN LAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS, partimos de la convicción de que el cambio educativo se iniciará y se realizará en los espacios presenciales y virtuales y en las maneras en las que se presenta la interacción social, a propósito de los aprendizajes.
También insistimos en que todos los valores se cultivan y se van decantando en la persona mediante el ejercicio, la práctica cotidiana, reforzada por modelaje, e inducida por la referencia del comportamiento de los otros y el ejemplo.

Esta interacción social necesariamente se relaciona con la pertinencia, que es la continuidad fluida del proceso de aprendizaje y lo que en éste se propone con lo que la persona ya es; con su acervo y su experiencia previos al proceso educativo. Lo nuevo se aprende a partir de su vinculación continua con lo que se es y se posee previamente. Sin saltos; sin contratiempos, que vacían de significación a las experiencias del proceso de aprendizaje.
En consecuencia, los proyectos y los problemas a resolver o analizar deben ser expresados en palabras de sus copartícipes y dentro del marco de las tradiciones y las simbologías de los participantes, para abolir los quiebres y los aislamientos involuntarios o conscientes.
La interacción constructiva es una estrategia metodológica para el trabajo educativo, concebida como soporte a la introspección valórica, pero puede extenderse efectivamente a cualquier otro espacio y resulta eficaz para cualquier proceso de organización y funcionamiento social.

La interacción constructiva en estos ambientes sociales permite cohesionar al grupo en torno a un conjunto de valores propios, que se discriminan de los imperantes. En el seno de sus dinámicas, priman y rigen la participación, la dignidad, el estímulo y el respeto a la diversidad y a la disidencia. La interacción constructiva supone por lo menos cuatro momentos en los procesos de aprendizaje o de toma de decisiones en el seno de cualquier tipo de organización. Momentos
que descansan en otro esquema de valores, opuesto al que rige la actividad monopolizadora del consabido expositor, líder o predicador.
• Un momento para el individuo, para la persona y su propio ritmo y reflexión, cuando se inquieta y activa ante un problema (se problematiza), valorando lo que ya tiene y ejerciendo su dignidad.
• Un momento para el pequeño grupo cercano donde se realiza, en primera instancia la participación, el intercambio de posiciones, la percepción de la necesaria y cultivable diversidad, cuando se consulta a los otros y al mundo y se acuerda una posición compartida.
• Un momento para el gran grupo que permite que el pequeño grupo cercano se legitime y sea reconocido por sus aportes y acuerdos.
• Un momento de evaluación y reflexión sobre lo hecho y la previsión de lo que deberá ocurrir.

La interacción constructiva es un concepto emergente, que se incrementa con lo digital, donde
somos testigos y probables actores de grandes cambios que ya están en curso y ante los cuales tenemos que asumir posición y proponer. Hay que abrir y colocar Lo Digital y sus herramientas
en el centro de la interacción educativa, no como laboratorio o espacio de curiosidades, sino en todo ambiente de aprendizaje, en las manos y usos de cada maestro y estudiante.
Un Manifiesto para el Encuentro Educativo
Caracas, Junio de 2010.
Venezuela.
Diseño gráfico y diagramación:
Gaetano Iannuzzi
ergaetano@gmail.com
CENTRO DE INVESTIGACIONES EDUCATIVAS
UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
Junio de 2010
http://www.fundatebas.com
twitter:@redtebas CENTRO DE INVESTIGACIONES EDUCATIVAS
UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
Tebas, Centro de Investigaciones Educativas y Sociales de la UCV desde 1980 investiga,
discute y propone salidas a la transformación de la educación y la cultura en Venezuela.
Otras publicaciones:
• Aula Punitiva.
• Migrantes y Excluidos
• La Cosecha del TEBAS
• Instructivo para Participantes de la Licenciatura
en Ciencias de la Educación
• Los Maleducados
• Una escuela para la gente. Una universidad
para Venezuela
• Evaluación del Desempeño y Desempeño Estudiantil
• Proyecto de Vida y Orientación Profesional
• Sintesis de TEBAS
• Los Trabajos del TEBAS
• Educacion para la dignidad
• El libro de escuela en Venezuela
• Por esta escalera se sube
• La media perdida
• Discutir la ley de educación
• Proyecto Piloto de Aplicación de un Programa Nacional
de Orientación Profesional y Preparación para la Toma
de Decisiones (PRONOP)
• La señorita olga
• La otra clase
• Caruao
• Desde el amanecer
• Los Docentes y las Tics en Venezuela
• Un Manifiesto para el Encuentro, la Constucción y el Desate

1 comentario:

  1. La investigación debe contribuir junto a la Educación a configurar un nuevo hombre en Venezuela, una nueva sociedad.
    Partiendo de la consideración de que educar es ayudar a crecer, podemos, en consecuencia, definir educación/investigación como un proceso de crecimiento; de incorporación de destrezas, conocimientos y normas que contribuyen a configurar al hombre y a transformarlo a la vez en creador, en productor de cultura. Esa acción de la educación e investigación sobre el hombre, constituye sólo un aspecto de su propósito básico; capacitar al hombre para la convivencia armoniosa con sus semejantes, de modo que logre una sana integración al medio social pretendiendo, en suma, la configuración de un hombre integral. Tal configuración de un hombre más pleno, de un hombre más conocedor de sí mismo, menos egoísta y competidor, más libre.
    La acción investigadora no debe agotarse en el solo proveer al hombre de un bagaje intelectual y técnico que tiende en lo fundamental al fortalecimiento del ente humano. El principio de integralidad exige que se provea al hombre de esos contenidos indispensables a su cotidianidad, también se favorezca el acto mismo de educar, la descalificación del yo como matriz de los obstáculos que se opone a la consecución de ese hombre integral.
    ¿Como instrumentar la acción investigativa de "toda que favorezca a la par tan disímiles objetivos" Cree que en primer término se plantea la modificación misma de los que directamente intervienen en dirección del proceso. Ha de ser un nuevo investigador el facilitador de este hombre nuevo: creador de situaciones que motiven educando a reflexionar sobre si mismo.
    Es un modelo constructivista, basado en las aportaciones epistemológicas de Pjaget y Vygotski, con algunas corrientes teóricas, sobre todo en la afectividad, la comunicación interpersonal y el juego en el desarrollo del proceso cognitivo.
    Se trata de un modelo sustentado en la capacidad creadora de los estudiantes y participantes, destaca la necesidad de la construcción intelectual autónoma de los estudiantes, desarrollada por ellos mismos, desde sus propias inquietudes cognoscitivas, sus propios intereses de aprendizaje, sus necesidades afectivas e intelectuales.

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