sábado, 4 de diciembre de 2010

SUPUESTOS DE LAS PRINCIPALES ESCUELAS FILOSÓFICAS



Tomado del libro: Epistemología de las Ciencias Sociales de Guillermo Briones. Diciembre 2002

La diversidad de puntos de vista y opciones teóricas que se han barajado en la construcción de las ciencias sociales se debe a la variedad de hipótesis filosóficas en las cuales se basa esa tarea teórica y metodológica. En sentido estricto, el contenido mismo de las ciencias no comprende conceptos filosóficos como tales, pero ellos soportan, en última instancia, los supuestos básicos referidos a la naturaleza de los objetos a los cuales se refieren y las posibilidades y niveles del conocimiento que se pueden lograr de ellos. Es decir, en el horizonte de su formación, las ciencias sociales y naturales contienen diversas hipótesis ontológicas y gnoseológicas las cuales, en una dimensión más amplia, también se encuentran en diferentes concepciones del mundo.

Las hipótesis mencionadas forman parte de diversas escuelas filosóficas. De aquellas que se relacionan de manera más directa con la fundamentación de las ciencias sociales damos un resumen que, en su brevedad, pretende entregar algunos de sus conceptos más importantes.

En la presentación que sigue se ha puesto énfasis en la forma que en estas escuelas enfrentan el problema del conocimiento de los objetos naturales y sociales. En este tema, el lector debe tener presente que mientras algunas lo tratan con especial referencia al origen del conocimiento (el empirismo y el racionalismo, en particular), otras escuelas lo hacen desde la perspectiva de su esencia, es decir, de la relación entre objeto y sujeto (idealismo, materialismo y realismo). También se debe tener en consideración el hecho representado por diversas posiciones intermedias que se dan entre situaciones extremas, que combinan conceptos de unas y otras de estas últimas.

EL MATERIALISMO

En términos generales, el materialismo es la doctrina (o doctrinas) según la cual todo lo que existe es materia, es decir, solo existe, en última instancia, un solo tipo de realidad que es la realidad material. La materia es, así, el fundamento de toda realidad y la causa de todas las transformaciones que se dan en ella.

Los orígenes del materialismo son muy antiguos. Para el presocrático Demócrito y para Epicuro (342- 270 a. C.) los elementos últimos de la realidad son los átomos, partículas indivisibles e indestructibles que se mueven en el espacio vacío. Las cosas físicas, los animales y los hombres están formados por átomos. Cuando cualquiera de ellos se desintegran se forman nuevas combinaciones de átomos. El pensamiento es una forma de sensación que, a su vez, es explicada como una forma de cambio que se produce en el alma de las personas. El alma resulta de la combinación de átomos que provienen de los objetos exteriores los cuales entran al cuerpo a través de los sentidos. Cuando la persona muere, el alma se desintegra en sus átomos componentes.

En el siglo XX el materialismo está representado de manera principal por el materialismo dialéctico y por el fisicalismo. El materialismo dialéctico es la posición filosófica de Marx y Engels. Para ellos, la naturaleza es la materia que tiene existencia con independencia de ser pensada. El pensamiento y los fenómenos mentales se desarrollan a partir de la materia y deben ser explicados en términos físicos. El materialismo dialéctico tiene como una de sus preocupaciones centrales el cambio de la realidad. Consecuentemente, considera al mundo como un proceso en el cual, históricamente, se dan fenómenos nuevos y cada vez más complejos a partir de los más simples, siguiendo las leyes de la diáléctica: a ) la ley de transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos; b ) la ley de interpenetración de los opuestos que reconoce la existencia de contradicciones en la naturaleza; y c ) la ley de la negación de la negación, o sea, una situación dada es reemplazada por otra, de tal modo que lo nuevo surge de la negación de la situación anterior y ésta es de nuevo negada y reemplazada, por otra nueva situación ( el feudalismo es negado por el capitalismo; éste, a su vez , será negado por el socialismo).

El término dialéctica en la filosofía de Marx y Engels deriva del concepto de Hegel para referirse al proceso de cambio en la historia y en la naturaleza. Pero mientras para este último la base de tal proceso era el espíritu, para los primeros esa base era la materia. De ahí que se diga que la dialéctica de Hegel fue puesta de cabeza por Marx y Engels.

La segunda forma de materialismo presente en el siglo XX es el fisicalismo, propuesto por algunos miembros del positivismo lógico (Círculo de Viena). Según ellos, un enunciado solo tiene significado si puede ser verificado. Con relación a enunciados de tipo psicológico, ellos solo tienen significado si se expresan en una conducta corporal. De este modo, la psicología es una parte de la física. Al respecto, conviene hacer notar que el conductismo que admite solo los datos que pueden ser observados es una forma de fisicalismo.

EL RACIONALISMO

Hay varias formas de racionalismo, como el metafísico (toda la realidad es de carácter racional), psicológico (el pensamiento es superior a las emociones y a la voluntad) y el racionalismo gnoseológico o epistemológico cuyos conceptos centrales tienen mayor pertinencia con nuestro tema de los supuestos filosóficos de las ciencias sociales. En esa forma el racionalismo afirma que es posible conocer la realidad mediante el pensamiento puro, sin necesidad de ninguna premisa empírica. En esencia, esa es la posición de tres de los más destacados representantes del racionalismo: Descartes, Leibniz y Spinoza. Por ejemplo, Descartes probó la existencia de Dios y del mundo físico a partir de la premisa racionalmente indudable “pienso, luego existo”.

El conocimiento es propiamente tal cuando tiene necesidad lógica y validez universal.

Sólo la razón puede permitir decir que una cosa es como es y no puede ser de otra manera. Sólo la razón tiene la capacidad de obtener por sí misma, mediante la deducción a partir de las ideas innatas, otros conocimientos del tipo “todo efecto tiene una causa”, que es evidente pues establece una relación necesaria. Tales conceptos reciben el nombre de juicios sintéticos, que por tener su origen en la razón son conocimientos ¡a priori!

El racionalismo moderno ha tomado diversas formas, alejadas de las pretensiones más extremas expresadas en los siglos XVII y XVIII. Se mantiene, desde luego, la importancia de la razón en el conocimiento de la realidad dentro de los diversos usos del término “racionalismo”. A ellos corresponden las posiciones epistemológicas de Gastón Bachelard y de Karl Popper que destacan tanto el papel de la razón y de la experiencia empírica en la investigación científica.

EL EMPIRISMO

El empirismo (del griego “empeira” = experiencia) sostiene que todo conocimiento se basa en la experiencia, afirmación con la cual se opone directamente al racionalismo para el cual, según acabamos de ver, el conocimiento proviene, en gran medida, de la razón. Para el empirismo radical, la mente es como una “tabla rasa” que se limita a registrar la información que viene de la experiencia.

De manera semejante al racionalismo, se distinguen tres tipos de empirismo: 1) el psicológico, para el cual el conocimiento se origina totalmente en la experiencia; 2) el empirismo gnoseológico que sostiene que la validez de todo conocimiento tiene su base en la experiencia; y 3) el empirismo metafísico según el cual no hay otra realidad que aquella que proviene de la experiencia y, en particular, de la experiencia sensible.

El empirismo fue desarrollado esencialmente por una serie de filósofos ingleses entre los que se destacan Locke, Hume y J. S. Mill.

El empirismo niega la existencia de ideas innatas, invocadas por los racionalistas, las cuales, según ellos, pueden ser descompuestas en conceptos más simples que se derivan de la experiencia o bien esos conceptos no son conceptos genuinos ya que no se les puede asignar ningún significado (por ejemplo, el concepto de sustancia de los racionalistas que es una mera palabra de carácter metafísico, pero que no significa nada ).

También los empiristas niegan que haya verdades necesarias a priori, como dicen los racionalistas. Por otro lado, el empirismo acepta los juicios sintéticos a priori, pero basados en la experiencia, a diferencia de los racionalistas para quienes eso, juicios serían verdades autoevidentes, válidos con independencia de la experiencia.

Finalmente, el empirismo rechaza toda metafísica y, de manera inversa, da a la ciencia un alto valor como medio superior de adquirir conocimientos.

Una parte importante de la investigación en ciencias sociales tiene bases en algunos supuestos principales del empirismo, desde luego, el valor dado a la experiencia como origen del conocimiento y como última instancia de contrastación de las teorías. Pero, justamente, en cuanto reconoce que la ciencia está compuesta de teorías, el empirismo científico reconoce el papel de la razón en la práctica científica y en el desarrollo de la ciencia. En tal posición se puede clasificar al sociólogo francés Emile Durkheim que para sus opositores es uno de los más destacados empiristas dentro de las ciencias sociales, como lo es también para ellos un positivista, en cuanto a la importancia dada al método de las ciencias naturales en la investigación social.

EL REALISMO

De igual manera que en las otras escuelas filosóficas, es posible distinguir varios tipos de realismo. Como realismo metafísico, el termino realismo fue utilizado por primera vez para designar la posición según la cual las ideas generales o universales, como se decía entonces, tienen existencia real, independientes de ser pensadas o no. Como realismo gnoseológico afirma que el conocimiento es posible sin necesidad de que la conciencia imponga sus propias categorías a la realidad. Dentro de esta corriente se encuentran filósofos y epistemólogos como Bertrand Russell, G. E. Moore y Mario Bunge, en nuestros tiempos. Todos ellos se oponen a toda forma de idealismo.

Dentro del realismo gnoseológico se distinguen tres versiones: 1) el realismo ingenuo para el cual el conocimiento es una reproducción exacta de la realidad; 2) el realismo crítico, que afirma que no podemos aceptar sin crítica el conocimiento dado por los sentidos, pues debemos someter a examen tal conocimiento para comprobar en qué medida corresponde a la realidad tal cual ella se da; tal examen acerca este tipo de realismo al racionalismo; y 3) el realismo científico para el cual es la ciencia la que proporciona el mejor conocimiento de la realidad; en ella, la razón y la experiencia se necesitan para conocer la verdad. Según su principio básico, el racionalismo científico rechaza otro tipo de conocimiento que pretenda tener el valor de verdad, como el conocimiento ordinario, el conocimiento religioso, el conocimiento místico y el metafísico.

El filósofo de las ciencias Mario Bunge tiende, desde la posición del realismo científico, a la cual se adhiere, un puente hacia el materialismo en la forma que se indica a continuación:

Todo ente material es cambiable cuando menos en lo que se refiere a su posición respecto de otros entes materiales. Para decirlo en forma negativa, en ningún momento la ciencia ha afirmado la inmutabilidad de la materia

Otra lección que podemos extraer de lo que precede es que, lejos de alejarse del materialismo, la ciencia se está tomando cada vez más materialista en forma explícita. Lo está haciendo no solo evitando el comercio con objetos inmateriales (fuerzas vitales, fantasmas, pensamientos desencarnados, fuerzas históricas supramateriales, etc.), sino también, y de hecho especialmente, estudiando entes materiales. En efecto, la ciencia investiga cosas físicas tales como los quanta, campos y cuerpos; sistemas bioquímicos como los componentes de la célula; biosistemas tales como bacterias y hongos, y sistemas sociales tales como economías y culturas. De modo, pues, que la ciencia contemporánea puede caracterizarse como el estudio de objetos materiales por medio del método científico y con el fin de encontrar y sistematizar las leyes de tales objetos. En otras palabras, la investigación científica presupone una ontología materialista y también la enriquece. Mario Bunge, Materialismo y ciencia. Barcelona: Editorial Ariel. l981, pág. 29.

EL IDEALISMO

El idealismo es, en general, la escuela opuesta al materialismo y al realismo: en oposición a este último sostiene que los objetos físicos no pueden tener existencia aparte de una mente que sea consciente de ellos. En su larga historia, el idealismo ha tomado muy diversas variantes y expresiones, pero todas ellas pueden caracterizarse por la importancia central dada a la conciencia, a las ideas, al pensamiento, al sujeto, al yo, en el proceso del conocimiento.

Para comenzar esta breve síntesis, digamos que para el idealismo objetivo o lógico (de Platón, Leibnitz, Hegel y otros filósofos) los objetos son engendrados, de una forma u otra, por factores, causas, creencias o ideas que son independientes de la conciencia humana. Para el idealismo subjetivo (de Berkeley, en particular) los objetos que conocemos corresponden a nuestras sensaciones: la existencia de los objetos consiste en ser percibidos. Ellos son sólo ideas (de ahí el término .idealismo.).

Kant basó su idealismo trascendental en el argumento según el cual el conocimiento se apoya en sensaciones referidas a un mundo compuesto de fenómenos (que denomina cosas en sí.), pero de cuya realidad nada sabemos ni podremos saber. Sin embargo, si bien la mente, la razón, no puede imponer una estructura a la realidad como tal, puede hacerlo sobre las apariencias ya que ella (la razón) posee ciertas categorías a priori (como sustancia y causa) que son independientes de toda experiencia sensorial. De acuerdo con estas afirmaciones, Kant insistía que su posición no arrojaba ninguna duda sobre la ciencia y que, por el contrario, era la única fórmula para salvarla del escepticismo.

La ciencia dice la verdad, afirma, pero sólo la verdad sobre las apariencias.

En posición crítica frente a las ideas de Kant .dentro de ella, el rechazo a las cosas en sí, incognoscibles se levanta la gran figura de Hegel (l770 - l831). Al rechazarlas, el filósofo deja solamente la mente y los objetos de la experiencia como existentes y afirma que el conocimiento de la realidad es posible, pero esa realidad es espiritual, en última instancia. El espíritu puede darse cuenta de sí mismo sólo al entrar en relación con un elemento objetivo. Es decir, los objetos implican un sujeto, pero el sujeto también implica un objeto aun cuando el sujeto es considerado anterior a aquél. En definitiva, la materia es una manifestación del espíritu.

A comienzos de nuestro siglo, el idealismo está representado por Edmundo Husserl (l859 - 1938) en la forma de la fenomenología. Una síntesis de este forma de idealismo será presentada en una próxima sección, debido a la importancia que tiene para algunos paradigmas interpretativos.

Este vocablo (idealismo) se usa asimismo en relación con los ideales. Se llama, entonces, idealismo. a toda doctrina .y a toda actitud según la cual lo más fundamental, y aquello por lo cual se supone que deben regirse las acciones humanas, son los ideales, realizables o no, pero casi siempre imaginados como realizables. Entonces, el idealismo se contrapone al realismo, entendido este último como la doctrina o simplemente la actitud según la cual lo más fundamental, y aquello por lo cual se supone que deben regirse las acciones humanas, son las .realidades, los hechos constantes y sonantes.. Este sentido del idealismo suele ser ético o político, o ambas cosas a la vez. José Ferrater Mora. Diccionario de filosofía abreviado. Barcelona: Editorial Sudamericana, l985, pp. 202-203.

EL POSITIVISMO

En sentido amplio, el positivismo es la escuela filosófica según la cual todo conocimiento, para ser genuino, debe basarse en la experiencia sensible. El progreso del conocimiento sólo es posible con la observación y el experimento y, según esta exigencia, se debe utilizar el método de las ciencias naturales. La pretensión de algunos filósofos de buscar conocimientos por medio de especulaciones metafísicas son intentos perdidos, si bien la filosofía debería tener como única tarea la de hacer comprensibles los métodos de las ciencias naturales y desarrollar, además, las concepciones generales que se derivan de las resultados de las diferentes ciencias particulares.

Francisco Bacon (1561 - 1626), que puede ser llamado el padre de la escuela, a la cual dio su nombre, sostiene que los filósofos no deben buscar más allá .de los límites de la naturaleza. Hay hechos que deben ser abordados sin ninguna concepción previa y algunos de esos hechos positivos deben ser aceptados .por la fe en la experiencia. Saint - Simón aplica la palabra positivo. a las ciencias que se basan en .los hechos que han sido observados y analizados.

Augusto Comte (1798 - 1857) _tal vez el autor más identificado con esta escuela_ destacó el término ya acuñado en el título de su obra principal Curso de filosofía positiva (l830 - 1842) para poner de relieve que la función de la teoría consiste en coordinar los hechos observados por las ciencias y de ninguna manera buscar las causas de su ocurrencia.

La posición central de Comte se caracteriza por su manifiesta aversión al espiritualismo metafísico y religioso y su admiración por los poderes y realizaciones exhibidos por el pensamiento científico. En este sentido, y de manera que lo acerca fuertemente al tipo de postura asumida por Francis Bacon en el siglo XVII, el interés principal de Comte no consiste en elaborar un nuevo sistema filosófico, sino en promover una profunda reforma social.

En cuanto tal reforma requiere de una radical transformación intelectual, Comte desarrolla su posición positivista.

Tal concepción destaca la importancia del espíritu científico en la sociedad: para Comte, las diferentes ciencias representan una alternativa de conocimiento de carácter unitario. Esta unidad que, más allá de las diferencias, observa las diferentes disciplinas científicas, está asegurada por el apego de todas ellas al método científico. La unidad del método asegura la unidad de la ciencia.

Comte busca aplicar al campo de la actividad humana el método científico de tal manera que se pueda generar un tipo de conocimiento sobre el hombre y la sociedad con la solidez de lo obtenido en las ciencias naturales: en este intento, insiste en la primacía del concepto de proceso y se preocupa, de manera particular, por ofrecer una explicación científica sobre los procesos históricos. El objetivo de Comte es descubrir las leyes que explican el devenir histórico.

Rafael Echeverría. El búho de Minerva. Introducción a la filosofía moderna. 1988, pág. 113.

Respecto del objetivo buscado por Comte debe recordarse su ley de .los tres estadios. Después de los estadios teológico y metafísico vendría el estadio positivo o científico en el cual se sustituyen las explicaciones metafísicas por las explicaciones propiamente científicas.

El pensamiento de Comte ejerció una importante influencia en las concepciones metodológicas de Emile Durheim, en el campo de la sociología.

EL POSITIVISMO LÓGICO

El positivismo lógico, conocido también como empirismo lógico, es la corriente surgida a fines del decenio de 1920, y cuyos principales representantes se agruparon en el llamado Círculo de Viena: Schlick, Carnap, Neurath, Frank, Kauffman, Gödel y otros. Su posición básica se funda en el neopositivismo de Mach, Pearson y de algunos empiristas ingleses, como Hume. Posteriormente, recibieron la influencia de Wittgenstein.

El núcleo del positivismo lógico está constituido por un empirismo total, apoyado en los recursos de la lógica moderna, una alta valoración de la ciencia, un rechazo también total a la metafísica y al propósito de unificar el lenguaje de las diferentes ciencias con un denominador común en el lenguaje de la física (fisicalismo).

Para esta escuela, una proposición sólo tiene sentido si se apoya en un modo efectivo de verificación. Como dicen: .El significado de una proposición es su modo de verificación. Las proposiciones que no se apoyan en un modo de verificación por la experiencia, de manera sensible, no pueden ser verdaderas ni falsas. Por lo tanto, solo las proposiciones empíricas son auténticas proposiciones. Como los enunciados de la metafísica no pueden ser probados por la experiencia, son .pseudoproposiciones. o proposiciones sin sentido, sin significado.

Una característica importante del Círculo de Viena es su apoyo en la lógica moderna.

Sus trabajos se exponen con todo rigor con el propósito de eludir la ambigüedad. En esta regla radica su aporte a la expresión más clara de los contenidos del trabajo científico.

La influencia del positivismo lógico es clara en la metodología cuantitativa de las ciencias sociales y, en particular, en investigadores como Paul Lazarsfeld, Herbert Hyman, Raymond Boudon y un gran número de sus seguidores.

OTRAS ESCUELAS FILOSÓFICAS

Como se indica en las secciones de este capítulo, otras escuelas filosóficas, como la fenomenología, la filosofía del lenguaje y la hermenéutica, sirven de apoyo, de manera más o menos directa, a la construcción de las ciencias sociales como las conocemos actualmente.

LA FENOMENOLOGÍA

En la época actual, por fenomenología se entiende la doctrina desarrollada por Edmund Husserl (l859 - 1938) con ese mismo nombre. En ella nos referimos en esta muy breve y casi imposible síntesis, entendiéndola como método y como una .manera de ver. El mundo. Husserl se opone al positivismo y al pragmatismo, si bien reconoce el valor limitado de la primera escuela. También rechaza la creencia en una filosofía absoluta.

Las tesis fundamentales de la fenomenología husserliana .expuestas en su obra Investigaciones lógicas. son básicamente dos:

1. Para captar el fluir y el contenido de la conciencia debemos limitarnos a describir lo que se presenta en ella, sin dejarnos condicionar por las teorizaciones que pudimos haber hecho sobre ese contenido.

2. La descripción señalada antes, muestra que en el fluir de la conciencia se presentan, además de referencia a objetos concretos, referencias a .esencias ideales.

Veamos algunas especificaciones de esas dos tesis fundamentales.

La conciencia para Husserl es siempre una conciencia intencional, es decir, conciencia de alguna cosa. Implica una relación: relación con un objeto. Para acceder a las esencias que aparecen en los .fenómenos que se dan en la conciencia es necesario .purificarlos mediante el procedimiento metodológico de la reducción eidética denominada epoché. Esta reducción significa poner entre paréntesis todo lo individual y contingente que aparece en el fenómeno dado en la intuición empírica o por las imágenes de la fantasía para quedarse con la esencia del fenómeno.

La reducción eidética se acompaña de la reducción trascendental o reducción fenomenológica que también pone entre paréntesis .fuera de juego. la existencia del mundo que me rodea y la existencia del propio analista, con sus actos psíquicos, sus intereses, etc.

Lo que queda después de estas reducciones es la conciencia pura: sus vivencias y sus contenidos. Husserl la denomina conciencia transcendental.

La reducción fenomenológica es el método para llegar al campo en el cual debe actuar la nueva ciencia (nueva, en cuanto se trata de superar la crisis a la cual han sido arrastradas las ciencias por el positivismo). Es decir, si se quiere filosofar, es necesario abandonar la información que nos da la actitud natural y situarse en el ámbito de la conciencia pura. Si bien la reducción fenomenológica, con la cual se llega a este campo, implica la aceptación de un idealismo transcendental, Husserl no niega la existencia de un mundo real: sólo la ha puesto .entre paréntesis. En la conciencia pura se realiza la constitución del sentido de los fenómenos captados, pero .reducidos por ella.

Husserl acusa al positivismo de ser responsable de la crisis de la ciencia, pues al reducir el verdadero conocimiento al conocimiento científico dejó de lado la fundamentación filosófica de ella. Para remediar esta crisis es necesario convertir la filosofía en ciencia es decir, en un sistema conceptual de validez universal y necesaria. Como tal, de ella deben partir todas las disciplinas filosóficas y los fundamentos de todas las ciencias.

La fenomenología de Husserl tiene su principal proyección en la sociología de Alfred Schutz y, en parte, a través de él, en la etnometodología y en autores, entre otros, como Peter Berger y Thomas Lckmann tal como ellos lo reconocen en su libro La construcción social de la realidad.

Ponga atención a esta crítica a la pretensión de Husserl de encontrar, mediante la reducción fenomenológica en la conciencia pura, los fundamentos de la ciencia.

Es verdad, en una palabra,que Husserl defiende con energía el racionalismo, pero todo nos hace presumir que no quería incluir en la razón también el entendimiento (para usar la vieja terminología hegeliana). Y si tiene rechazos de fondo contra el trabajo del intelecto .ya sea que se explique de manera autónoma en las matemáticas puras y en la lógica, o en estrecha vinculación en las ciencias de la naturaleza. es muy entendible que no logre comprender la auténtica estructura de la ciencia moderna (como no la comprenderán sus discípulos existencialistas, fieles, al menos en este punto al maestro). No resulta en vano el hecho de que Husserl nunca analice la función del experimento, entendido como interrogación de la experiencia antes que como simple .descripción de lo que vemos en ella. Si tenemos en cuenta todo esto, tal vez debamos llegar a la conclusión de que la raíz lejana de la anticientificidad de la fenomenología debe buscarse en la primitiva adhesión de Husserl a la psicología puramente descriptiva de Brentano Ludovico Geymonat. Historia del pensamiento filosófico y científico Siglo XX (I), Barcelona: Editorial Ariel, 1984, pág. 43.

LA FILOSOFÍA ANALÍTICA DEL LENGUAJE DE WITTGENSTEIN

La obra de Ludwig Wittgenstein (1889-1951), filósofo austríaco que representa aspectos particulares del empirismo y del positivismo lógico, comprende dos concepciones del lenguaje en relación con los objetos de la realidad. La primera de esas concepciones se encuentra desarrollada en su obra Tractatus logico - philosophicus, publicado en 1922 y la segunda, en sus Investigaciones lógicas, de l933. De ellas haremos un breve resumen, dentro de nuestra pretensión de mostrar los elementos filosóficos de las diversas doctrinas que tienen una relación más directa con la fundamentación de las ciencias sociales.

El objetivo del Tractatus es el de establecer los límites de aquello que puede decirse con significado. El lenguaje tiene como propósito principal establecer hechos para lo cual necesita hacer una figura de ellos, proceso que implica establecer una correspondencia entre el plano de lo real y el plano lingüístico. O, en otras palabras, es necesario establecer una similaridad estructural. La tesis central en esta relación la expresa Wittgenstein con la frase: .lo que puede ser dicho, puede ser dicho con toda claridad, y sobre lo que no se puede hablar se debe guardar silencio. El mundo no es la totalidad de las cosas, sino la totalidad de los hechos, que son figuras de las cosas, de los objetos. Todo lo que puede ser pensado puede ser expresado por el lenguaje. Pero la única función significativa del lenguaje consiste en describir los hechos.

Más allá de las descripciones, el lenguaje sólo puede establecer tautologías (Llueve porque está lloviendo.). Por eso, cualquier uso más allá de esos dos no tienen sentido, los enunciados éticos ni la metafísica, porque no son empíricos.

La segunda concepción filosófica de Wittgenstein se desarrolla principalmente de sus Investigaciones lógicas. Aquí dice que no pretende teorizar ni explicar nada, salvo describir el fenómeno del lenguaje. Al respecto, señala que el lenguaje comprende varios juegos lingüísticos, cada uno de los cuales está sometido a sus propias reglas. Por otro lado, dice que el significado de las palabras se define por su uso. Sólo cuando se sabe cómo han de ser usadas las palabras, sea para interrogar, describir objetos, nombrar, etc, sólo, entonces, puede decirse que se conoce y se pude hablar un cierto lenguaje.

Los juegos lingüísticos expresan la forma de vida de una comunidad. En los últimos trabajos del filósofo, el lenguaje ya no se concibe como figura de la realidad, sino como un instrumento, como una herramienta. La tarea del filósofo consiste en colocar las palabras en su uso cotidiano, las cuales expresan la forma de vida de la comunidad. El resto de su obra está dedicada a aplicar su método lingüístico a una variedad de problemas: toma conjuntos de conceptos, sea de las matemáticas o de la conversación ordinaria, separa las cosas paradójicas que decimos desde la perplejidad filosófica, para tratar de desvanecerla recordándonos el uso normal de los conceptos, mediante la descripción de los usos reales y posibles del lenguaje en sus diversos contextos.

La filosofía, tal como nosotros utilizamos la palabra, es una lucha contra la fascinación que ejercen sobre nosotros las formas de expresión.

Quiero que recuerden ustedes que las palabras tienen los significados que nosotros les hemos dado; y nosotros les damos significados mediante explicaciones.

Yo puedo haber dado una definición de una palabra y utilizar la palabra de acuerdo con ella, o quienes me enseñaron el uso de la palabra pueden haberme dado la explicación. Por explicación de una palabra podríamos entender también la explicación que instamos a dar cuando se nos pregunta. Es decir, si estamos dispuestos a dar cualquier explicación; en la mayoría de los casos no lo estamos. En este sentido, pues, muchas palabras no tienen significados estrictos. Pero esto no es un defecto. Creer que lo es, sería como decir que la luz de la lámpara de mi mesa no es en modo alguno luz real porque no tiene un límite preciso.

Los filósofos hablan muy frecuentemente de investigar y analizar el significado de las palabras. Pero no olvidemos que una palabra no tiene un significado dado, por así decirlo, por un poder independiente de nosotros, de tal modo que pudiese haber una especie de investigación científica sobre lo que la palabra realmente significa. Una palabra tiene el significado que alguien le ha dado.

Hay palabras con varios significados claramente definidos. Es fácil clasificar estos significados. Y hay palabras de las que podría decirse: se utilizan de mil modos diferentes que van cambiando gradualmente de uno en otro. No es de sorprender que no podamos establecer reglas estrictas de su uso.

Es erróneo decir que en filosofía consideramos un lenguaje ideal, como opuesto a nuestro lenguaje ordinario. Pues esto hace que parezca como si pensásemos que podríamos perfeccionar el lenguaje ordinario. Pero el lenguaje ordinario está perfectamente. Cuando elaboramos .lenguajes ideales no es para que reemplacen a nuestro lenguaje ordinario, sino precisamente para eliminar alguna dificultad causada en la mente de alguien al pensar que ha comprendido el uso exacto de una palabra común.

Ésta es también la razón por la que nuestro método no consiste simplemente en enumerar los usos actuales de las palabras, sino más bien en inventar otros nuevos de modo deliberado, algunos de ellos, a causa de su apariencia absurda. (L. Wittgenstein. Cuaderno azul. 1933 - 34).

LA HERMENÉUTICA

Una de las primeras aproximaciones a la hermenéutica actual la hizo Dilthey para quien esta disciplina debe ser el método de las ciencias del espíritu. En ella, la comprensión tiene un carácter objetivo que se dirige hacia las .objetivaciones de la vida., es decir, hacia las obras y valores histórico - culturales que pueden ser captados por la .vivencia.

Con Heidegger, la hermenéutica gana en profundización y la comprensión pasa a ser una estructura fundamental del ser humano: tal filosofía no es ya una forma particular de conocimiento sino que es la condición esencial de cualquier tipo de conocimiento.

A partir de Hans - Georg Gadamer (nacido hacia 1900), con su obra fundamental Verdad y método (1960), la hermenéutica deja de ser un método, como quería Dilthey, para convertirse en una doctrina filosófica con una propuesta coherente acerca de la .comprensión.. Ya su objeto no es la exploración del ser individual sino la investigación del ser histórico.

En esta versión de Gadamer, la comprensión, que tiene un carácter objetivo, no consiste en entender al otro, sino entenderse con otro sobre un .texto. Un texto puede ser un acontecimiento histórico, una obra de arte, etc., pero en cualquiera de esos casos, la comprensión que se logra es histórica, en cuanto ese acontecimiento u objeto está mediado históricamente. Por otra lado, no es posible lograr una comprensión libre de todo prejuicio (que para Gadamer significa juicio previo). La comprensión de un texto., sólo es posible desde una precomprensión o de un prejuicio que el investigador proyecta sobre ese objeto, prejuicio que será modificado por éste, lo cual conducirá a una nueva comprensión de éste y así, sucesivamente, sin un fin de la comprensión. En palabras del filósofo, toda comprensión se realiza dentro de un .círculo hermenéutico. Comprender no significa trasladarse a la época del autor del texto o del acontecimiento estudiado, sino que supone una .fusión de horizontes. con lo cual se define un horizonte más amplio que los abarca. Por ello, Gadamer dice que el intérprete de un texto. lo comprende mejor que su autor.

Para Pablo Ricoeur (nacido en l913, representante francés de la hermenéutica, con aportaciones propias, como se puede ver en su obra El conflicto de las interpretaciones. 1969), una de las principales dificultades para constituir una filosofía hermenéutica radica en que no existe una única hermenéutica, es decir, una única forma de interpretación de los símbolos del lenguaje. Para Freud, por ejemplo, los símbolos son un .disfraz. de deseos reprimidos; en cambio, para la fenomenología de la religión (Mircea Eliade, entre otros) son .revelaciónes de lo sagrado. Se puede hablar, así, de un conflicto de interpretaciones entre dos concepciones contrapuestas:

1) La interpretación como .ejercicio de la sospecha.: interpretar es desenmascarar las ilusiones y las mentiras de la conciencia, la cual es concebida como una conciencia .falsa., ya que crea valores (Nietzsche), ideologías engañosas (Marx) o disfraza las pulsiones inconscientes (Freud). 2) La interpretación como .restauración del sentido.: interpretar es .recolectar el sentido de los símbolos (puesto que hay una .verdad. del símbolo).

Ricoeur, que en principio se coloca dentro de la segunda forma de interpretación, piensa, sin embargo, que la hermenéutica debe unir, dialécticamente, la sospecha y la confianza, la desmitologización y la restauración del sentido. O también: que la hermenéutica debe ser, al mismo tiempo, una arqueología del sujeto (a modo de Freud: descubrimiento de lo ancestral y primitivo) y una teleología de la conciencia (al modo de Hegel: búsqueda de símbolos o .figuras. que dan sentido al progreso de la conciencia de sí mismo). (César Tejedor. Op. cit., pág. 430)

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